Hoy por hoy, la sociedad chilena está poco comprometida con su organización política; existe un amplio desinterés por parte de la población en asuntos gubernamentales, y la adhesión de jóvenes tanto a partidos políticos como al voto, son casi nulos. ¿Qué nos pasa? Años atrás, la generación del
Clara es la respuesta. Como chilenos, no tenemos ideales claros, somos una sociedad que perdió el valor de la utopía, de los grandes ideales, sean del corte político que sea: una sociedad capitalista de alto consumo y desarrollo, o un país que vire hacia un pensamiento socialista e igualitario. Pero ¿De quién es la culpa?
Pregunta difícil de amplio debate y muchas posturas, pero si analizamos profundamente, el problema está en los partidos políticos que hoy nos gobiernan… ¿Y cómo no?, Si tenemos una derecha política, que se vive debatiendo en quien ocupa el poder, entre militantes se desacreditan unos a otros con tal de acceder a los cargos públicos, RN y UDI no se cohesionan, y lo que es peor… vez que pueden, unos a otros se echan la culpa de sus fallidos intentos de llegar a
Por otro lado está
Aquellos que deseen entrar en política, ¡atentos!, denle a Chile una idea clara, algo con lo que se identifiquen, un proyecto de desarrollo nacional sólido, que no se deje corromper por la búsqueda del poder, o por las divisiones ideológicas internas de los partidos políticos. Hemos de reforzar la política en nuestro país, hacer sentir a cada chileno y chilena, que le competen los asuntos de estado tanto como a nuestra mismísima presidenta, el gobierno no es algo que esté en los cielos, y el ejercicio cívico no debe ser algo practicado únicamente por los políticos. Como jóvenes, muchos de nosotros podremos hacer grandes cosas por cambiar esa nefasta reputación que tiene la política, hagamos de los políticos personas que sirven al desarrollo nacional y no a sus propios bolsillos, hagamos que el estado sea una fiel representación del ideal que tenemos como chilenos, y finalmente…luchemos por nuestros sueños, que Chile sea como queremos los chilenos, y no de unos cuantos gobernantes, pero para eso, debemos todos comprometernos.
1 comentario:
Me parece un buen comentario. Creo que la diferencia respecto a los años 80 se vive porque en esa época existía algo muy distinto en el poder, tú sabes a qué me refiero. Por otro lado, tanto ideal de aquella época, cayó en mucha gente. Aunque me sienta concertacionista, muchos de luchaban por los trabajadores en aquella época, hoy son jefes de directorios a los que no le interesan nada más que las utilidades.
Respecto a lo de las coaliciones, pese a que existe gente interesante, con ideas políticas interesantes, hombres de vasta cultura, parece que finalmente los "objetivos de partido" (iguálese esto a ambición de poder) termina triunfando en gran parte de la clase política, sea en la Alianza o en la Concertación.
Así, creo que nuestro problema en Chile no es de ideas, es de personas. Aún así, tenemos una clase política mejor que los demás países latinoamericanos a mi parecer. Quizás sencillamente tenemos los políticos que merecemos como nación. Lo que sí, molesta mucho que durante el último gobierno se haya tan aceptable la rencilla política de poca monta e inservible. ¡Que se eleve el nivel de la confrontación de ideas! Por favor.
Un consejo, cuando el fallo de la píldora sea redactado, dale un vistazo y sube algún comentario. Adiós.
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