domingo, 11 de mayo de 2008

Ampliando el Parlamento...Reduciendo la Ciudadanía

Ya es conocida la medida que se piensa implantar con el fin de ampliar el número de diputados de 120 miembros a 150. Detrás de esto hay una clara intención de abrir nuevas vacantes para de ingresar más personajes al acontecer político en un mismo lapso de tiempo, no obstante el fin no lo tenemos claro, los objetivos que persigue esta medida son confusos; pero la pregunta que siempre nos inspira cualquier nueva medida que se adopte en materias legislativas es: ¿En qué beneficia a la Nación?.

Ampliar el número de diputados, partiendo en cifras, considera aumentar el gasto anual en 50 millones de dólares a las arcas fiscales con la paga de la dieta parlamentaria, las asesorías, transportes, etc. Al ingresar mayor cantidad de diputados, el debate se hace cada vez más pantanoso, todos hemos sido testigos de la falta de rapidez para la resolución en diversas materias legislativas en que 120 miembros no logran llegar a acuerdos, y ahí empezamos con las horas, días y meses de discución, que para colmo muchas veces quedan en nada; ahora, incluir 30 voces más, significa 30 nuevas visiones para ampliar el estancamiento de decisiones. Hasta ahora, si le ha encontrado el beneficio, por favor notifíquemelo.

Por otra parte, estaríamos cerrando aún más la participación ciudadana, pues lo ideal en una democracia participativa (a la que intentamos avanzar) es tener cierto número de senadores y diputados, utilizados como un instrumento de representación ciudadana. ¿Qué pasará si ampliamos el círculo de representantes?, estos por inercia política adquirirán de forma gradual una mayor autonomía en las decisiones que tomen, el aparato legislativo se ampliará tanto, que se necesitarán más horas de acuerdos y debates. En consecuencia la mayoría de las materias no saldrán del Congreso, y serán acordadas (si es que...) entre los mismos honorables miembros de la cámara de Diputados.

Así como vemos la situación, la medida no beneficia al país en forma alguna, estrecha la participación ciudadana, aumenta el gasto fiscal y empantana la discusión política; si estamos por el uso de los deberes cívicos de cada ciudadano, tenemos que rechazar esta ampliación de los puestos en la baja cámara.

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